Tapear en Sevilla

¿Qué le pongo al señor? Al señor ponle dos velas, a mí una manzanilla y caracoles

( Anónimo y rancio sevillano)

 

Me reconozco un adicto al tapeo, es el estilo de comida que más me gusta y lo explico. Tapear es mucho más que el acto de tomar una tapa, es sociabilidad, trato cordial, charla, sentido del humor. Está relacionado con la cultura mediterránea, meridional e ibérica. Esto es común en toda España aunque después hay notables diferencias en los distintos lugares en cuanto al contenido de la tapa, tamaño, si es o no gratis y la bebida que la acompaña, pero esto sería materia para otro artículo.

 

Conozco muy bien el tapeo sevillano porque viví cinco años allí de estudiante y voy todos los años ya que mi familia política es de allí. Desde hace años he elaborado una guía que voy modificando con el tiempo y las experiencias vividas. He contado 67 lugares en mi guía y puedo presumir de que he estado tapeando en todos, y otros muchos, en que he estado y no me parecen lo suficientemente interesantes para incluirlos. La guía está ordenada por barrios y, dentro de cada barrio, por proximidad entre ellos. Hago de cada uno una breve descripción de lo más sobresaliente.

 

Plaza de los Venerables en el barrio de Santa Cruz

 

En Sevilla la tapa se paga y tiene un tamaño que da para cuatro o cinco bocados. Los sevillanos beben mucha cerveza, Cruzcampo sobre todo, también son muy aficionados a la manzanilla de Sanlúcar y al vino de Jerez. Las medidas que suelen servir de estas bebidas son pequeñas, lo cual permite probar varias tapas con su bebida correspondiente sin salir perjudicados. El vino lo toman “dándole coba”, sin prisas, sabiamente. A tapear hay que ir dispuesto a andar mucho (Sevilla tiene el casco histórico más extenso de España) y a permanecer de pie en la barra si se tercia ya que  con el tiempo se adquiere una rara habilidad para utilizar los codos y conquistar la barra. Por el carácter abierto de la gente no es raro “pegar la hebra” con los vecinos de barra. Voy a describir aquí alguno de mis bares fetiches en la ciudad hispalense y que les puede orientar en una, muy aconsejable, incursión a las orillas del Guadalquivir:

 

El Rinconcillo: Imprescindible, clásico entre los clásicos. Fundado en 1670 es el bar más antiguo de Sevilla. A pesar de que un cartel reza desde la pared “Prohibido terminantemente el cante”, el ambiente está asegurado. Guarda la esencia del pasado entre azulejos y antiguas alacenas cargadas de licores y vinos. Fue protagonista de anuncios y películas y, sobre el mostrador de madera muy alto para que ningún cliente acabe con los codos manchados de blanco, sus camareros anotan con tiza la consumición en la barra mientras anuncian alegremente las propinas. Aquí funciona lo clásico y nadie puede abandonar el local sin probar sus espinacas con garbanzos, que te quitan el hipo, o la pavía de bacalao que te lo da (soldaditos de pavía, son tiras de bacalao rebozado y frito). Propiedad de la misma familia desde 1858. Frecuentado por guiris de todo tipo, la última vez que fui acabe rodeado de nipones que acabaron ahítos (¿”harto” en japonés?) de tapas de paella.

 

El Rinconcillo, un viaje a otra época

 

La Barbiana: Aquí el público es indígena y de edad lo cual es muy buena señal. Tremendas las tortillitas de camarones, buenas las ortiguillas (es una anémona de mar rebozada y frita con un profundo sabor marino) y las papas con choco. Notable manzanilla Barbiana en rama. Dispone de comedor y terraza en la calle.

 

La Flor de Toranzo: Los sevillanos lo conocen por Trifón, el nombre de su fundador. Es una magnífica mantequería de origen cántabro. Estupendo montadito de lomo y excepcionales anchoas. Buenos vinos y champagne. Se llena de “borjamaris” sevillanos: abrevadero de un público pijo. Caro

 

Casa Moreno: En la céntrica calle Gamazo, como Trifón. Junto con Becerra forma parte del Triángulo de las Bermudas de los barópatas sevillanos que produce un efecto de abducción que hace que los afectados penetren sobre las dos de la tarde y aparezcan por sus casas al cabo de muchas horas sin acordarse de lo que les ha pasado. Es un curiosísimo bar y tienda de ultramarinos. Es el rey de la lata en Sevilla y no está decorado, es que es así, apenas hay espacio en una maravillosa barra que hay en la trastienda. El hueco que queda lo llena con la cabeza de un toro burriciego, más que nada porque le faltan los dos ojos de cristal. Carteles de toros y fotos de Curro Romero y Morante fumándose un puro. Todo tipo de chacinas y latas, morcilla de hígado y el montadito picante con cabrales. De beber el botellín de Cruz Campo o el tinto de Casa Moreno que nadie sabe de donde es, ni falta que hace, y lo sirve en vasos de duralex. Abstenerse claustrofóbicos.

 

La Moneda-Casa Inchausti: Tengo debilidad por este sitio, nunca falta en mi recorrido. Junto al cofradiero Arco del Postigo. Servicio de una profesionalidad extrema, aunque esté hasta los topes le atienden rápido, con amabilidad y sin olvidos. Es de los lugares donde mejor se fríe el pescado. Boquerones, salmonetes, puntillitas, pijotas, acedías, tortillitas de camarones y unas ortiguillas “que quitan el sentío”. Buena sopa de galeras y excelentes gambas y langostinos. Tienen una Torre de Hércules de Sargadelos sobre el expositor del pescado. Comedor al fondo donde tomar una buena urta o un pargo.

 

Casa Román: En pleno barrio de Santa Cruz, en la Plaza de los Venerables, se encuentra este sacrosanto lugar donde el jamón deberían servirlo bajo palio. Magnífico entorno con terraza en la plaza.

 

Bar Las Teresas: Como el anterior en el turístico barrio de Santa Cruz, ubicado en una esquina entre dos callejuelas, resistiendo el embate guiri. Fundado en 1870 es un clásico. Hay una barra que ocupa casi toda la extensión del bar, con poco espacio hasta la pared, alicatada con losetas cerámicas de dibujo típico andaluz, cartelería flamenca o taurina y jamones colgados del techo. Tienen enmarcados los cuchillos del jamón gastados por el paso de los años. Magníficas chacinas y espinacas con garbanzos.

 

Todos los negocios citados están por el centro de Sevilla, incluso se puede hacer un nomadeo por estos bares por el orden en que aparecen. Continuaremos otro día con más. Será por bares.

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