El Fresquito (Parte II)

Los placeres simples son el último refugio de los hombres complicados

( Oscar Wilde )

 

Ingredientes para preparar un Gin Tonic :

 

-Ginebra previamente enfriada en el congelador (de 2 a 5 cl.)

-Un botellín de tónica (20 cl.) guardada en la nevera.

-4 hielos macizos y muy fríos, preferiblemente procedentes de agua ozonizada (la gran mayoría de las bolsas que venden en las gasolineras o en cualquier supermercado lo son).

-Un limón fresco, siempre mejor recién cogido del árbol.

 

Para describir la elaboración me voy a fijar de nuevo en los consejos de Weirdo:

 

Se sirven los hielos en la copa, tres o cuatro dependiendo del tamaño. El hielo es aconsejable que se guarde lo más frío posible, en un congelador a menos de -25º C. Observaremos que comienzan a pegarse a la copa formando la clásica escarcha, fundamental en todo el proceso.

 

El siguiente paso es enfriar la copa (opcional), operación que realizamos colocándola bocabajo apoyándola sobre el limón y comenzando a dar vueltas sobre el mismo rápidamente. No sólo es un buen método para helarla, sino que además sirve para aromatizarla ligeramente ya que antes habremos pinchado el cítrico con un cuchillo.

 

Luego se sirve la ginebra, la cantidad va a depender del tipo de ginebra y del momento en que se vaya a consumir, para tomarlo de aperitivo hay que echar unos 2 cl, si lo vamos a tomar después de una comida, mi recomendación es servir 4-5 cl, nunca más, pues estamos ante un cocktail de trago largo, que debe ser suave.

 

Se corta en vertical una rodaja grande de la cáscara del limón (incluido lo blanco pero evitando la pulpa) y se produce el momento más emocionante de la preparación, cuando con las manos muy limpias, se gira la piel del limón hacia los hielos, mientras vemos como cae el perfume del GT (cayendo a modo de rocío). Desechamos ese trozo de cáscara y cortamos finamente, con un cuchillo de punta, otro trozo de la piel del limón -en esta ocasión evitando la parte blanca que tiene un indeseable sabor amargo- y se lo añadimos a la copa. Removemos para que se impregne la ginebra con el perfume y con la cáscara que hemos añadido. Nunca hay que echarle limón exprimido ya que mata el gas carbónico de la tónica.

 

Después, servimos la tónica inclinando la copa, y deslizándola muy lentamente sobre el hielo para no perder las sutiles burbujas de la Fever Tree. El Gin Tonic está listo“.

 

Una buena compañía se hace imprescindible. El tiempo de consumo no debe exceder nunca de los 7 minutos y 37 segundos (duración de A Love Supreme-Part. 1- de John Coltrane). Si no tienen el disco pueden contar 15 padrenuestros.

 

John Coltrane al saxo y nosotros con el Gin Tonic

 

En cuanto al tema musical, a Weirdo le gusta acompañar la Martin Miller del saxofonista noruego Jan Garbarek, “su cd Twelve Moons resulta perfecto por esa sensación inquietantemente gélida que trasmite. Para el GT de Brecon, por ejemplo, me gusta escuchar el Olé de Coltrane, alegría y sensibilidad. Por último, Leonard Cohen y su disco New Skin For The Old Ceremony de 1974 puede resultar perfecto para una Tanqueray Ten“.

 

En octubre del año 2008 me encontraba en Gerona por motivos profesionales y aproveché para reservar en el Celler de Can Roca. El considerado actualmente el mejor restaurante del mundo, inauguraba sus instalaciones actuales. La cena fue una fiesta de los sentidos, aún recuerdo con emoción, su ostra al cava, reinterpretación de un clásico y el postre “perfume Xtreme de Bulgari”, en el que, al finalizar, te traían un cartón impregnado en el perfume y era el olor de lo que habías degustado. Pues bien, al finalizar la comida, nos pasaron a un saloncito muy acogedor con sofás y mantitas para hacer una sobremesa. Pedí un Gin Tonic y me trajeron una carta de ginebras muy extensa. El sumiller y jefe de sala, Josep Roca, me preguntó qué ginebra deseaba y le dije que, ya que no tenían mi favorita, que era la Hayman’s 1820, que me trajera una Tanqueray Ten. Josep apareció, al cabo de un rato con una botella de Hayman’s en la mano y me preguntó: ¿es esta la ginebra que desea el señor? , es que pensé que aún quedaba alguna en el almacén y fui a buscarla”. Esto es una muestra de la gran profesionalidad de estos genios gastronómicos que son los tres hermanos Roca. Recuerdo que la velada acabó, de una forma muy agradable, charlando con Pitu Roca sobre la tortilla de Betanzos.

El Fresquito (Parte I)

La sencillez y la naturalidad son el supremo y último fin de la cultura

F. Nietzche (1844-1900)

 

El Gin&Tonic (GT) es el cocktail preferido en nuestro país donde en los últimos años ha experimentado un auge enorme, solo comparable con la degeneración que ha sufrido. ¿Un GT de vainilla, humo y chocolate? No sé donde vamos a llegar….

 

Una fórmula que ha permanecido invariable durante siglos : Ginebra, tónica, hielo y limón; en pocos años se le han añadido miles de aditivos en forma de pepino, cardamomo, enebro, manzana, regaliz, frambuesa, canela y tantas otras “porcalladas” que incluso llegan a flotar en el líquido, habiendo llegado a un punto absurdo y molesto. Necesitamos una vuelta al sentido común que nos evite tormentos innecesarios.

 

Mi experiencia personal está trufada de situaciones más o menos delirantes con respecto al GT. La primera vez que me pusieron una rodaja de pepino en el GT, en un conocido bar de copas de Coruña le indiqué al camarero que lo retirara, que no había pedido una ensalada. La que se lleva la palma ocurrió en Utrera, en Semana Santa, me sirvieron un GT de cuaresma en el que, con un artilugio le pasaban ¡¡¡incienso!!!. Tengo un amigo de pueblo que, después de cenar al pedir un GT siempre le pide al camarero que le sirva el GT básico, como cuando compras un coche sin alfombrillas ni nada, le indica con su sabiduría rural.

 

El Gin & Tonic básico, sin extras

 

Ante tanta degeneración y barroquismo extremo se impone una vuelta a lo clásico. Vamos a recordar los principios básicos ya que un Gin Tonic que busca la perfección ha de consistir en la conjunción de pequeños detalles que deben estar en perfecta armonía. Para esto vamos a tener en cuenta la opinión de Weirdo, el ilustre bloguero y experto en vinos y cocktails, que hizo una de las primeras descripciones del GT perfecto.

 

Tónica : Importantísima, las 4/5 partes de lo que vamos a beber. Han surgido como setas. “La Schweppes es una tónica maquillaje, da la impresión de ser más fresca porque lleva mucho gas carbónico añadido, pero resulta una tónica engañosa ya que mitiga los aromas de las mejores ginebras y esconde los defectos de las mediocres. La burbuja de Fever Tree puede parecer más fugaz, pero en realidad es más natural, si se es cuidadoso a la hora de servirla, sus sutiles burbujitas permanecerán en la copa hasta el último trago. La Nordic Mist, es un engaño a la burbuja, una broma de mal gusto, un sucio andrajo”. Evítenla.

 

Ginebra : Esto es una auténtica plaga, podríamos hablar horas. Las preferidas de Weirdo (coincido plenamente) son: “La Martin Miller Westbourne, la más fresca, compleja e inquietante de las ginebras. Destilada por el considerado como Rolls Royce de los alambiques, formado por dos piezas de cobre macizo en 1903 por el mejor artesano de la época: John Dore and Co. Otra de las claves es que sólo se aprovecha el corazón de la segunda destilación. Este destilado puro, viaja hasta Islandia, donde se mezcla con el agua desmineralizada de los icebergs ( el agua más pura del mundo ). Aromas a regaliz, anís y sobre todo la frescura de un rocío primaveral con el frio de finales de otoño“. ¡¡¡¡Toma ya!!!!. “La segunda ginebra es la Brecon, “con una pureza extraordinaria, tiene el fino y educado carácter británico, la sutileza personificada. Procedente del parque nacional de Brecon Beacons en Gales, posiblemente sea la ginebra más apropiada para beber en verano, cuando no se tiene la cabeza ocupada en la puta subsistencia, cuando realmente lo único que uno quiere, es sentarse a ver las palomas comer el pan que la gente les tira“. La tercera es la Tanqueray Ten. “Suave y rotunda, a la vez delicada y potente, es una ginebra perfecta para hacer de digestivo después de una comida copiosa. El hecho de que pase cuatro destilaciones, hace que sea muy neutra, a pesar de ello, conserva la extraña elegancia de la simplicidad. La sutilidad de sus aromas de limón y pomelo, la hacen inconfundible para un buen catador“.

 

 

Martin Miller Westbourne y Fever tree, una gran combinación

 

Hielo : Los hielos de gasolinera y de algunos supermercados son los mejores. “Lo fundamental es que no tengan los malos olores que se desprenden en muchos congeladores y que antes de ser servido esté extremadamente frío ( a partir de -25º sería lo ideal ), para que no se diluya rápidamente, aguando nuestro preciado cocktail“.

 

Cítricos : La clave es que esté lo mas fresco posible, el limón de la finca del amigo suele ser más fresco que la lima que viene de lejos. “Hay que echarle solo la cáscara, ya que es donde se encuentran los terpenos y los ácidos cítricos. La parte blanca amarga y el zumo mata la burbuja“. Evítenlas.

 

Copa : “De cristal fino y gran tamaño, es aconsejable que la boca sea estrecha con el fin de que permanezcan los sutiles aromas del Gin & Tonic. El vaso de tubo queda terminantemente prohibido, derogado“.

 

Como esto se me ha ido un poco de las manos, en el próximo artículo haremos una segunda parte con su elaboración, la música ideal para degustarlo y otras cositas.