Podredumbre noble

 

“vino, pero se fue enseguida”

(Miguel de Cervantes, sobre algo que
no tiene que ver con este artículo)

 

Mi amor por la gastronomía incluye, como no podía ser de otra manera, pasión por el vino. Me considero un auténtico enópata. No soy un gran entendido, ni mucho menos, pero tengo afición. El mundo del vino es tan amplio que ¿quién se considera un experto?. De origen Mediterráneo, la vid ha emigrado a otros continentes y hoy día la producción y el consumo del vino se ha globalizado, como tantas otras cosas.

 

Las historias, los chascarrillos, los mitos, los relatos, las anécdotas y otras formas de entretenimiento, me molan. Hoy va de esto. Y de vino. Ahora les voy a contar una sobre un vino mítico: el Chateau d`Yquem. Espero contar más.

 

La casa de Yquem, en la región de Burdeos, fue adquirida a la corona francesa en 1593 por Jacques Sauvage. Desde entonces, hasta hace unos pocos años, ha estado en manos de esta familia. El lugar ha albergado un viñedo desde al menos el año 1711. Son unas 100 hectáreas, cerca de Sauternes, de uva semillón y sauvignon blanc. Aquí los ríos tienen una importancia trascendental. El rio Ciron que aporta aguas frías, procedentes de los bosques de Las Landas, al rio Garona, de aguas más cálidas. Esto favorece la aparición de nieblas matutinas que contribuyen al desarrollo del hongo de la Botrytis Cinerea, o podredumbre noble, que hace que las uvas se deshidraten, aumentando su proporción de alcohol, glicerina y pectina y concentrando los azúcares. Esto va a hacer a estos vinos, muy singulares.

 

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Hongo Botrytis Cinerea o «podredumbre noble»

 

Los Sauternes son vinos complejos, concentrados y dulzones. Una acidez relativamente alta permite equilibrar esta dulzura. Otra característica del Chateau d`Yquem es su longevidad. En un buen año, una botella sólo mostrará sus cualidades después de una o dos décadas en bodega. Si la cuidamos se mantendrá durante un siglo o más, adquiriendo más y más complejidad. La pera, vamos. A pesar de ser un blanco, por su toque dulzón, no va bien con pescados pero si con un foie gras. Con un queso azul es amor a primera vista. Un buen Roquefort, Cabrales o Stilton con una botella de Sauternes es un asunto muy, muy serio. Casi místico.

 

El bi-estrellado Restaurante Atrio de Cáceres, amén de una gran cocina, dispone de una bodega excelsa. Son 380 páginas de carta a las que pueden acceder, si son curiosos, a través de San Google. Entre sus miles de vinos dispone de una botella de Chateau d`Yquem de 1806, adquirida en la prestigiosa casa de subastas londinense Christie`s. Nada más llegar a Cáceres con su flamante adquisición, los propietarios del restaurante se dispusieron a proteger la botella en una caja de madera para su guarda en bodega, cuando esta se rompió por la zona del cuello. La suerte de que estuviera bien envuelta en film transparente hizo que apenas se derramara el vino, iniciándose de inmediato una gran operación de salvamento. Dos horas después y tras hablar con Madame Garbey, enóloga jefe de la bodega francesa, quedó claro que lo urgente era trasvasar el contenido a una nueva botella, bien lavada y seca, evitando que el vino entrara en contacto con el nuevo tapón. Horas más tarde, marcharon a Burdeos en helicóptero donde la propia Madame Garbey y un equipo de ayudantes, tras comprobar la autenticidad del vino y su buen estado, procedieron a trasvasarlo a una botella similar de su propia colección.

 

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Espectacular bodega del restaurante Atrio en Cáceres

 

La etiqueta firmada por la enóloga, asegurando que el vino fue recuperado en la propia bodega el 25 de enero de 2001, lo ha convertido en un ejemplar único en el mundo, cuyo precio (en carta) está ahora en 310.000 euros. Esto sí que es hacer de la necesidad, virtud. Por cierto, ¿quieren saber lo que pagaron en la subasta José Polo y Toño Pérez, dueños de Atrio, por la dichosa botellita?, pues fueron 20.000 pavos. No está mal, eh.

 

Hoy en día Chateau d`Yquem pertenece a la multinacional del lujo LVMH, “merde alors”. Fin del romanticismo. En 2006 un “vertical” (conteniendo cada cosecha desde 1860 hata 2003, excepto los años sin cosecha) se vendió en una subasta en Londres por millón y medio de dólares.

 

Tengo más historias sobre vinos, algunas personales, espero poder contarlas algún día. También deseo que esta les haya gustado. ¡Chin chin!

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